Como cada noche, subió al encuentro de su padre, alejándose del pueblo monte arriba. No había faltado a la cita nocturna ni una vez desde hacía ya casi nueve años. Su vida había cambiado; mucho. Había crecido, se había casado, tenía hijos. Le gustaba hablar de ellos a su padre y escucharse. Escuchar los avances, las aventuras y las travesuras de esos nietos, aunque no podían tener un encuentro común de padre e hijo.
Durante ese día no había ocurrido nada de especial interés, pero podía hablar de cualquier otra cosa. El tema no era lo importante. Hablaría de los cambios del pueblo. de algún cotilleo sobre los lugareños, del pasado... Sobre todo del pasado y las disculpas pendientes.
Lo que más le jodía era el hecho de que uno de los dos tuviera que morir para reconciliarse con sus sentimientos.
J.map
26-03-2008
No hay comentarios:
Publicar un comentario