Porque, como muchos otros, supongo, en ocasiones me siento desarraigado y perdido de mí mismo. La vida nos empuja a lo que parece una batalla y acaba siendo otra, pudiendo llegar a esclavizarnos por necesidades aceptadas para sobrevivir; supervivencia a veces insoportable sin la esperanza de reencontrarse a uno mismo, provisionalmente al menos.
Esto sólo pretende ser un revitalizante compartido.
A Penélope, a Telémaco y a Ítaca.
Por supuesto, también a los Navegantes extraviados.
Por Ulises.
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