Presentación

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Presentación: ¿Por qué Ulises?


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09 mayo 2023

Soy raro

Hubo un tiempo en el que me hería que me llamasen raro. Con los años le cogí gusto a que me lo llamaran, porque era como algo que me caracterizaba y definía. Hoy día no solo me gusta, sino que me halaga, porque la gente rara es realmente la gente especial. Los "normales" son legión y carecen de interés; por eso los protagonistas de las historias y películas son siempre gente con mayor o menor grado de "anormalidad".

Por Ulises.
29-4-2019

Arte en casa

-No todas las obras de arte están en los museos. Yo, por ejemplo, estoy en mi casa.

-Ojos afortunados los que puedan apreciarte. Nariz afortunada la que pueda respirar tu aroma. Manos afortunadas las que puedan comprender tus formas. Oídos dichosos los que puedan gozar de tu voz y tu risa. Lengua... ¿Qué podría decirse de la fortuna de tal lengua?

J.map
11-8- 2019

La llave para herirnos

Siempre con el aprecio entregamos la llave para herirnos.

J.map
26-2-2020

Emociones cambiantes

La gente cambia, cambia su forma de ser y de sentir aunque un día dijo que jamás lo haría.

El problema es que decimos las cosas con respecto a nuestra situación presente (emociones, forma de ser de unos y otros, circunstancias laborales, económicas, sociales y de salud...). Bajo esa perspectiva, uno siente que las emociones serán inmutables, pero no es consciente de que las circunstancias que lo rodean no lo son y, por tanto, las emociones , tampoco. Pueden variar en mayor o menor medida, pero lo hacen permanentemente. A mayores cambios circunstanciales, mayores cambios emocionales. Es inevitable. Y a veces el único cambio que ocurre es que aparece el aburrimiento por falta de novedad.

Por Ulises.
17-08-2019

Desconsolado.

Lloro. Desconsolado.
Cada vez que constato
que siento más deseo de ti
del que puedes soportar y entender.

Por Ulises.
21-4-2019

Esperando la plaga

Deseado ver la Muerte pasar de largo por la calle como lo hiciera en Egipto ante las puertas de las casas marcadas con sangre de cordero...

Covid-19, ¿eres el anticuerpo de Gaia atacando el patógeno que te está matando, ese que se autodenomina especie humana? Quizá pensaba que sus acciones no tendrían consecuencias para sí.

Por Ulises.
19-3-2020

28 marzo 2020

A Maestra del Verso

No era en la más hermosa galera
como de tal ventura hubiera encontrar
el conde Arnaldos deseando tomar tierra,
ni en un bien armado bajel pirata
gobernado por cantante alguno
feliz de hacerlo en su aventurera vida,
sino en un pequeño balandro,
más inexperto por recién botado
que desvencijado, en el que navegaba yo
por este extraño mar de imágenes
números, signos y letras desintegrados
en incontables impulsos por el cobre,
y aún hoy, por el aire que respiramos,
cuando hallé, entre centenares
de embravecidas y soberbias olas,
a escasos días de zarpar,
el sonido suave de la lira de una sirena
desterrada de su cielo por bondad.
Tras esa linda música con que mis oídos
se sintieran regalados,
empeceme a percatar de la embriagadora voz
dulce con que la acompañaba
entremezclando sus notas
con palabras bellas escogidas
combinadas en formas llenas de fantasía
casi inasumibles por el corazón y el seso.
Arrobado, invitome a visitar su infierno
lleno de cantares, y entendí
que le cortaran las alas:
No fuera pues por venganza alguna
ni por ofensa mal recibida,
sino por preservar tan inaudito candor
de tristes influencias.
Y así sigue cantando
para tanto marinero, nobel o taciturno,
que inundarse quiera el alma
con la suya belleza inusitada.

J.map
28-3-2020

¡Conoce a Maestra del Verso!

11 diciembre 2012

Buen viaje...

Solemos sentir que la existencia de los seres allegados es inamovible, y no nos damos cuenta de nuestro error hasta que se marchan... Para no volver. Suelen dejar un gran, un enorme, un descomunal vacío que nos produce puntuales vértigos inabarcables. Aunque sabemos que se trata de la retirada del andamiaje que facilitó la construcción de nuestro propio ser, frecuentemente sentimos que se trata de la retirada de los pilares y que caeremos sin ellos; pero lo que en realidad tenemos que hacer es sonreír haciendo hincapié consciente en esos pilares que erigieron en Ítaca para nuestro mágico sustento, sin los que no seríamos los navegantes que somos, darles las gracias y desearles buena mar, buen viaje, y esforzarnos por hacerlo con los que nos siguen al menos tan bien como lo hicieron ellos.

Buen viaje... 

Por Ulises.

16 marzo 2012

El telar de Penélope.

Un día mi Penélope comenzó a tejer. Un día que se sintió profundamente perdida como yo. Tan sola como yo. O quizá más. Teje para no volverse loca. Teje para sentir que sigue teniendo alguna unión con el mundo, o con un mundo imaginario que no la decepcione. Ella no entiende mi viaje; porque ella hace otro viaje. Esa es su forma de viajar en busca de sí misma o para permanecer en sí.

Hoy he tenido noticias de su quehacer, y he podido acariciar los hilos del dolor que tanto tiempo lleva gritándome desde una lejana playa. Hoy, y no antes, he oído el lamento de su voz a través de su telar. Infinitamente menos embriagador que el canto de una sirena muda, radicalmente opuesto; pero infinitamente más turbador.

Cuán lejos estoy, Penélope, de ti. Cuán lejos estás tú de mí. Ambos sufriendo nuestra mutua ausencia de nosotros y cada uno de sí mismo. Cuán difícil nos es entender la búsqueda del otro.

Añoro el pasado, sí, porque es más mío que este presente.

Aún en la distancia triste, te quiero. O quizá a quien quiero es a la Penélope que tú misma estás buscando también. No importa. Está en algún lugar dentro de ti y aparecerá. Ojalá más temprano que tarde. Ojalá llegue mi yo que añoras también pronto a ti. 

Por Ulises.

04 marzo 2012

Una noche más.

Como cada noche, subió al encuentro de su padre, alejándose del pueblo monte arriba. No había faltado a la cita nocturna ni una vez desde hacía ya casi nueve años. Su vida había cambiado; mucho. Había crecido, se había casado, tenía hijos. Le gustaba hablar de ellos a su padre y escucharse. Escuchar los avances, las aventuras y las travesuras de esos nietos, aunque no podían tener un encuentro común de padre e hijo.

Durante ese día no había ocurrido nada de especial interés, pero podía hablar de cualquier otra cosa. El tema no era lo importante. Hablaría de los cambios del pueblo. de algún cotilleo sobre los lugareños, del pasado... Sobre todo del pasado y las disculpas pendientes.

Lo que más le jodía era el hecho de que uno de los dos tuviera que morir para reconciliarse con sus sentimientos.


J.map
26-03-2008